
La pólemica cultural del momento tiene a mi entender aristas surrealistas. Por lo que tengo entendido la cosa viene así “Agarrate Catalina” una de las pocas murgas que tiene el mérito de hacer reir en el carnaval uruguayo tiene un cuplé sobre los charrúas en los que se los presenta como un pueblo sin cultura y que no aportaron nada al desarrollo general de la raza humana. Lo cual mereció una carta de la asociación de descendentes de charrúas en la que califican al cuplé de falto a la verdad y racistas. La verdad que no he visto el cuplé así que no puedo opinar en sí sobre su contenido, a las que se ha sumado las críticas de un respetado antropológo especialista en el tema. Si hago fé de lo que dice una columna de “La Diaria” salida el 24 de Febrero, estas afirmaciones están hechas en un contexto que da a entender que se trata de una ironía. A decir verdad, me sorprendería bastante que “Agarrate Catalina” hiciera una alegoría del racismo, se trata de una murga comprometida con los valores de izquierda y muy consciente de lo que hace. Pero como he dicho, no he visto el cuplé así que no puedo opinar del mismo. Si puedo opinar sobre toda esta situación. Si me apuran mi primera reacción es preguntarme ¿No tiene nada mejor que hacer esta gente que ponerse a criticar públicamente a una murga? Pensándolo bien. ¿No tienen nada mejor que hacer que formar una asociación de descendientes de charrúas?
Vamos por partes y antes que nada quiero aclarar algunos puntos. Una cultura es a mi entender algo muy parecido a una vida humana, cada vida es única e irrepetible, que merece respeto y ser preservada. De la misma que el asesinato es un crimen abominable, lo es el exterminio de una cultura. Quizás es más condenable aún porque generalmente implica el asesinato sistemático de miles o millones de vida.
Eso no significa que uno no pueda hacer valoraciones de distintas culturas, así como uno hace valoraciones de las personas que conoce y decide que fulano es buena gente y que sultano es un tranfuga delincuente y mejor no tener nada que ver con él. Son sólo valoraciones subjetivas que de hecho hacemos, normalmente nadie mata a otra persona porque le cae antipático o le parece mala gente. Las valoraciones pueden ser desde el punto de vista moral por así decirlo o de cuanto han aportado a la cultura humana en general, lo cual no necesariamente va de la mano. Piénsenlo de esta manera, salvo quizás alguna excepción, mis amigos (a los que considero muy buena personas, sino no serían mis amigos), pasarán por este mundo sin más legado que haber compartido buenos momentos y haber hecho a alguien feliz, sin embargo son para mi todos muy buena gente, que es posiblemente el mejor mérito que podemos tener en esta vida. A su vez la historia recuerda a muchos artistas, pensadores,científicos que la verdad hay que reconocerles el valiosísimo aporte que nos han dejado, pero que como seres humanos fueron verdaderos crápulas. También hay culturas, por más sencillas y precarias que sean, que tienen algo que enseñarnos a nivel moral, como hay sofísticadas culturas que mucho han aportado a la humanidad pero que quizás se hayan quedado un poco cortas en ese plano.
Por supuesto que con las culturas el tema es más complejo, primero porque pertenecer a un grupo humano tan grande no te da carnet de buena gente ni significa que automáticamente seas un sorete. Segundo porque cada cultura tiene sus sistemas de valores que nunca va a ser del todo comprensible o compartido para otra cultura. Toda cultura va a tener para quien la vea desde afuera cosas que le van aparecer deplorable o al menos discutibles. Me confieso un admirador de la cultura China, sus cinco mil años de conocimiento acumulado, su literatura, su filosofía, su gastronomía, su arquitectura. Pero también tiene cosas que no me parecen para nada positivas, aún hoy en día es una cultura machista, donde el trabajo infantil es considerado algo normal, con jerarquías familiares muy rígidas y donde la vida humana tiene un valor muy escaso. Seguramente un chino diría que los uruguayos no respetamos a nuestros ancianos, que somos holgazanes, irrespetuosos y egoístas.
De la forma que los grupos re vindicadores construyen a los charrúas, estos parecen ser la respuesta ética y moral que el Uruguay necesita, sin que hayan tenido un solo aspecto, una sola práctica que nosotros no podamos compartir. No soy un entendido de la cultura charrúa, pero estoy seguro, que algo malo a los ojos de los uruguayos debían tener, se me ocurren algunas posibilidades como pueden ser canibalismo, sacrificios humanos, ritos de iniciación que implicaban mutilaciones o relaciones sexuales forzadas, asesinato de niños “defectuosos”, etc.
Supongamos que un estudio arquelógico de la máxima seriedad concluye que los charrúas eran caníbales, podría apostar que los grupos revindicadores saldrían a replicar que es una investigación tendenciosa, falta a la verdad y esgrimiría una serie de argumentos éticos por los cuales los charrúas no se comían a la gente. ¿Pero no es justamente imperialismo cultural intentar que otra cultura encaje dentro de nuestros propios valores morales?
Tampoco termino de entender esa forma de construir la historia en la cual los charrúas son los antecesores de los uruguayos. Esa concepción estaría implicando más o menos que desde el momento en que emergieron los continentes existió una porción de tierra destinada a ser Uruguay y por lo tanto todo ser vivo que vivió en este pedazo del mundo fue uruguayo o antecesor del Uruguay. A su vez implicaría que una vez fundado el Uruguay como tal, este está destinado a existir hasta el fin de los tiempos, cuando lo cierto es que los pueblos y los países, son producto del devenir de los tiempos y como tal perecen en algún momento. Siguiendo esa lógica tendríamos protozoarios uruguayos, dinosaurios uruguayos, perezosos gigantes uruguayos y por supuesto, charrúas uruguayos. Argumento que se ha usado en esta dirección son los nuevos estudios genéticos que parece revelar que un alto porcentaje del país tiene ascendencia indígena, lo que corroboraría la idea del charrúa uruguayo. Sin embargo olvidan de que la humana es una de las especies animales más uniformes desde el punto de viste génetico y que por lo tanto las diferencias géneticas entre una pueblo y otro son en los hechos insignificantes.
Más importante aún es que cultura no es lo que heredamos en nuestro ADN sino justamente aquellos que adquirimos de nuestros semejantes por aprendizaje. El hecho de tener algunos genes charrúas, resulta irrelevante, la cultura charrúa fue vilmente erradicada de la faz de la tierra y a lo sumo quedarán de ella algunos pocos vestigios. No se trata ni por arrimo de una situación como la de los guaraníes en Paraguay y los incas de Perú, donde hay un importante porcentaje de la población que no sólo tiene ascendencia genetica de estos pueblos, sino más importante aún, conserva en gran medida su cultura.
¿Por qué entonces un grupo de personas decide crear una asociación de descendientes de charrúas para revindicar esta causa? Para empezar creo que hay determinadas estructuras psicológicas que necesitan una causa que les de sentido a su vida con las que terminarán fanatizándose. La religión sería en muchos casos la opción más natural pero no cuenta con muchas simpatías entre quienes han recibido una formación de izquierda, el comunismo ha perdido bastante atractivo desde 1991 y un cuadro de fútbol sólo es una alternativa convincente para gente de escaso vuelo intelectual. Con semejante perspectiva, luchar por los derechos de un pueblo extinto empieza a volverse una alternativa viable.
Para los adeptos a las ideologías de izquierda, sumarse a la causa charrúa puede presentar algunos atractivos. En primer lugar vincularse a una cultura originaria es romper los lazos con la cultura europea, que es capitalista y opresora, de alguna modo, es una forma de liberarse del pecado original europeo. A su vez hay implícito un paralelismo entre la resistencia al imperialismo español que presentaron los charrúas y la resistencia al imperialismo norteamericano de la izquierda latinoamericana. Olvidan por su parte, que las ideologías de izquierda y todos los conceptos que acarrean, son un producto histórico de la cultura occidental, que otras culturas han podido en mayor o menor medida asimilar en la medida que fueron influenciadas por la cultura occidental. El hecho es que para ser de izquierda, hay que tener en cierta medida una matriz de pensamiento europea.
Otro atractivo es que poco y nada se sabe de los charrúas, por lo tanto la cultura charrúa pasa a ser un gran espacio vacío que se puede rellenar a gusto de quien lo esté viendo. Para muchos de estos militantes, la sociedad charrúa era casi idílica, estaban en perfecta comunión con la naturaleza y no existía explotación ni injusticia. Lo que lleva de alguna manera al siguiente razonamiento, si los uruguayos alguna tuvimos una sociedad utópica, es entonces posible volver a tenerla. El razonamiento hace aguas por donde se lo mire. Para empezar que como ya he dicho anteriormente resulta bastante traído de los pelos establecer una continuidad entre la cultura charrúa y la uruguaya. Siguiendo con que la idealización de los charrúas como de otros pueblos originarios es una ficción que muchas veces tiene incluso un tinte de imperialismo cultural. La idea del “buen salvaje” supone que estos pueblos se encuentran en un estado de inocencia de primordial, de alguna forma permanecen infancia perpetua y por lo tanto deben ser tratados como tal. Desmitificando esa visión recuerden que los incas y los aztecas eran imperios, por definición un imperio es un pueblo que conquista y somete a sus vecinos. Estos imperios no cayeron porque fueran más puros e inocentes que los españoles, cayeron sencillamente porque los españoles contaban con una enorme superioridad en tecnología bélica y sus contendientes no tuvieron tiempo de asimilarla. Volviendo a los charrúas, suelen ser recordados por su coraje en combate y sus espíritu aguerrido, de ser verdad eso, deben haberlo sacado de algún lado. Se me hace difícil de creer que pasaron durante milenios tomando mate lo más tranquilos y cuando llegaron los europeos se les dio por pelear. Por supuesto que revindicar a una cultura es una acción muy loable, el problema es cuando se la revindica en base a falsedades o se le intenta dar un valor mayor a otras culturas.
Finalmente creo que realizar una protesta pública contra una murga, es no entender de que se trata el carnaval. Como expliqué en mi entrada anterior, el carnaval es o debería ser, el momento del año donde nos tomamos determinadas licencias morales y perdemos el sentido de la corrección política. No recuerdo que ninguna agrupación judía haya protestado por tomarse el nazismo y el holocausto a la ligera, cuando hace unos años un grupo de parodistas decidió parodiar “Rescatando al soldado Ryan” y uno de los personajes decía en un momento -”Estamos acá en la playa, pasándola bomba con los nazis.” Tampoco me he enterado que alguna asociación gay haya protestado alguna vez debido al uso y abuso que hacen las agrupaciones de carnaval de los chistes sobre homosexuales y travestís. Cosa que en mi humilde opinión si daría para protestar porque son tan recurrentes en carnaval que creo que implica ya una construcción de imaginario que es jodida. ¿Qué pasa entonces con los charrúas? ¿Tienen coronita? Capaz que son la raza superior, el pueblo elegido para dominar el mundo.
